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Mentiras y trampas más habituales en concursos literarios

Lo primero que tengo que aclarar es que todos, yo el primero, tenemos que huir de generalizaciones. Voy a mencionar alguna de las trampas, o pequeñas argucias, que pueden hacer, no que dejemos de participar en concursos literarios, sino simplemente nos fijemos un poco más antes de enviar nuestra obra a un concurso o editorial, y que seleccionemos cuidadosamente a dónde la remitimos.

En todos los ámbitos de la vida nos pueden contar alguna mentirijillas, sirva como ejemplo este artículo sobre Las mentiras más grandes de los cazatalentos, simplemente hay que estar un poco atento para sortearlas.

En el caso de los concursos literarios:

  • Hay cierta obsesión últimamente por los concursos literarios que permiten participar por e-mail. Eso está bien, y lo entiendo, pero en algunas ocasiones podría servirnos como indicio de que es un concurso que incentiva, por encima de todo, la participación, por un motivo u otro.
  • La peor trampa, y la que aconsejo evitar a toda costa, es la de los concursos que piden una tasa por participar. Podría ser para dedicarse a una causa solidaria, o pueden explicarnos cuál es el motivo de pedir dicha cuota. Al menos, si es por ánimo de lucro, que lo digan directamente.
  • Ediciones cooperativas. Si realmente os hace mucha ilusión ver vuestra obra impresa en papel, participad, pero ser conscientes que eso no es tan complicado, hay muchas vías para conseguirlo. Generalmente este tipo de concursos lo que intentan es dar cabida a una gran cantidad de obras en un solo volumen, para que haya muchos autores interesados en el libro. Estaría por ver si va a haber lectores interesados, más allá de los propios escritores.
  • Ediciones cooperativas que exigen la compra de algún libro por salir en ellas. Lo desgajo del anterior punto porque en este caso mi consejo es que las evitéis siempre.
  • Editoriales que buscan captar escritores para que autopubliquen. A ver, a mi en principio no me parece mal siempre que dejen la opción clara de rechazar su ofrecimiento, y que vosotros tengáis claro salvo que debéis hacerlo, salvo que inicialmente estuvierais considerando autopublicar. Ya he comentado en otras ocasiones que me parece una opción muy legítima, salvo que nos engañen, haciendo entrever que es publicación normal, o que nos ofrezcan una serie de servicios adicionales que luego brillen por su ausencia. Hay editoriales de autopublicación muy serias, y otras que dejan mucho que desear. A un concurso de este tipo, lo que yo sí le exigiría, es que al menos tengan una buena dotación económica y publicación tradicional para el primer, o primeros, clasificados.

En otro orden de cosas, hay concursos absolutamente limpios, incluso con dotaciones económicas muy buenas, que en un momento dado nos puede interesar rechazar por alguna otra razón. Os pongo un ejemplo, a mí no me gustan los concursos que premian muy bien una obra o dos, y después publican una obra colectiva con 7 u 8 obras más. ¿Por qué no me gustan? Porque puedes estar «quemando» un relato, poema, o «lo que sea», que podría fácilmente ganar otro concurso.